El uniforme de color rosa me indica que estudia el primer año de secundaria, su rostro en el que su mirada lo mismo se asombra con la cercanía de una perra y sus cachorros que con la pregunta que le hacemos,Marianela su nombre, me recuerda a la protagonita de la novela del escritor Benito Pérez Galdos, nos narra la forma en que al salir de sus clases todos los días, recibe la visita de varios hombres que su madre lleva hasta su casa.
Quizas en la inocencia de sus doce años ella no alcanza a comprender, que es parte del oficio más antiguo del mundo, la prostitución, misma que ejercio su madre, sus hermanas y que hoy en su tierna infancia ella conoce cada tarde cuando es vendida por doscientos, trescientos pesos, según el cliente.
A veces esta cansada quiere salir a jugar con sus amigas, cumplir con sus tareas, escuchar música y porque no ir al cine, pero es algo que no le esta permitido porque regularmente las tardes las tiene ocupadas, "Hay un señor que viene muy seguido y se queda hasta tres horas conmigo pero la verdad a mi ya me fastidan sus besos y abrazos, ya le dije que no quiero nada con él".
El caso de Daniel no difiere tanto del anterior a sus catorce años,aun cuando se nota que ya tiene más experiencia, el nos mira de forma cinica y pregunta primero si vamos a pagar algo por su tiempo, al llegar a un acuerdo monetario nos menciona que lo buscan mucho los homosexuales, la edad no importa pero los que mejor pagan son los más viejos.
"Hay de todo maestros, abogados, y hasta policias que me buscan, pero estos son bien bañados, aparte de que me quitan el dinero todavía me pasan por sus armas, con esos en lugar de salir ganado, salgo perdiendo, asi es como me gano la vida ya me acostumbre desde los once años, es dificil pero a todo te acostumbras".
Ellos son tan solo dos casos de que la prostitución infantil esta latente, algunos lo hacen orillados por los mayores, por sus propios padres como el caso de Marianela, otros por gusto como Daniel que ven una forma facil de ganar dinero, de vivir el momento, pero la pregunta es ¿Cuando van a disfrutar de su dulce adolescencia?
Donde quedan los valores de quienes acuden a usar los cuerpos, a veces todavía sin formas, de una niña de tan solo doce años a quien le han sido robados sus primeros besos, sus ilusiones, sus sueños, pero lo más grave su tiempo de jugar, crecer y disfrutar todo lo que la vida le pudo ofrecer.